sábado, 16 de abril de 2011

De Semi IV: sobre 'Our brand is crisis'


DIGNIDAD DE EVO MORALES en Our brand is crisis.


Erika Henchoz


Una  campaña política. Los compadrazgos políticos. Los pagos a firmas consultoras para campañas de partidos políticos. Todo suma. Todo acto en torno a un propósito expreso de éxito para una determinada elección de Gobierno, tiene tras de sí un compromiso claro de cómo persuadir, cómo dividir y sumar la intención de voto, cómo triunfar alrededor de una campaña diseñada por expertos sin importar nada más que sus resultados. Todo esto se teje, pormenorizadamente, a través de los medios de comunicación masivos.


Our brand is crisis. Un documental que registra, devela y revela cómo se organizan y actúan los Partidos económicamente fuertes para crear un ambiente triunfalista, una u otra posición con respecto de un candidato a la presidencia.  Todo se teje alrededor de un concepto publicitario, una imagen pública trabajada, sin importar  quién y qué hay detrás de ello. Por ejemplo: una cabeza hueca,  interesada, fría, ambiciosa.


Greeberg & Carville Shrum es una firma consultora creadora de imágenes presidenciables ,  generadora de opinión pública para beneficiar un Partido, una corriente política o el mero interés  privado de un político que atenderá la cosa pública. Y aquí,  en Our brand is crisis, Bolivia emerge como objetivo.


No hay almuerzo gratis, reza el decir de un ex presidente costarricense. Y es cierto.  Nada en política responde porque sí. Mucha tela se debe que cortar para comprender una u otra visión de meta-país, cuando, al frente, se disputan las elecciones en un país.


Este documental refleja -en frío- cómo se teje la imagen de un candidato sin discurso, sin metas, y mucho menos interés social; sin que nada le interese más que lucir la banda presidencial a cualquier costo para llegar a hacer lo que le venga mejor.


¿Cómo se orquesta una campaña? ¿Cúál es el manejo de un candidato a la presidencia? ¿Qué discurso conviene bien elevar ante las cámaras de televisión? De esto trata ese documental.


Y la pobreza... y los problemas políticos... la miseria que crece... el descontento nacional... el rostro maquillado de un pueblo dolido como el boliviano, merece atención urgente en: desarrollo, educación, empleo. Nada de eso considera la campaña orquestada para la obtención de la presidencia de Goni, Gonzalo Sánchez de Lozada.

Solo lucen promesas. Incumplen con lo públicamente expresado y cuando las estadísticas hablan, el pueblo revienta, se manifiesta, cambia el rumbo, y callado mueve a su gente, su pulso, su corazón a un lado.


La política mal encauzada, aprovechada para auto- recetarse proyectos, ganancias desbocadas sin importar a quien le pasan por debajo o por encima un favor, está muy bien reflejado en el documental visto y analizado brevemente en clase.

Una vez realizadas las elecciones en mención, las estadísticas sociales, económicas y políticas reflejan dentro del documental (y tal como sucedió después de ese 2002) otra realidad que poco a poco va calando en la autoridad de la población afectada y que explota en la renuncia y huida de Goni de su país,  aun así su español  no fuera del todo diáfano.

La figura de Evo Morales, indígena que viene trabajando como las hormigas del pueblo cansado de los mensajes sin contenido  y de las promesas no cumplidas,  salta a escena para quedarse y empezar de cero.

La periodista, autora del documental, Rachel Boynton acierta en el contenido seleccionado para el trabajo documental que realizó con éxito.

La autora desmorona una  secuencia y lógica publicitaria que se repite en varios o casi todos los países latinoamericanos para no irse muy lejos.

Alecciona sobre el carácter superfluo de la publicidad cuando de seres humanos, futuro y desarrollo trata. Sin duda, un material obligado para comunicadores que puede interpretarse de varios puntos de vista.

3 comentarios:

  1. Érika: me aparecen cuatro blogs suyos. Yo solo tengo uno y no me alcanza el tiempo. Me gustas, Érika, no te conocía y ahora veo a una mujer como las que de verdad me gustan y sé que son imprescindibles. Muchos nombres me vienen al recuerdo y, de esas mujeres, luchadoras, hay algunas de las que no volví a saber. Gracias, amiga.

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  2. Me estoy apuntando de seguidor en cada uno de sus blogs. Lo que abunda no daña, al menos en este caso. La espero de vuelta como seguidora de mi blog, y si quieres te apuntas con todos.

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