jueves, 16 de septiembre de 2010

Sobre los medios de comunicación y la imagen de América Latina

Una vista desde afuera: representación de América Latina en los medios de comunicación
Daniela Calvo – A81180


“Turbulencia política en los países y entre los países; turbulencia económica en los mercados nacionales y globales; turbulencia cultural entre grupos, comunidades, sociedades enteras. Turbulencia, es hoy día, una de las palabras más frecuentes en la prensa internacional”
(Reguillo, 2002) 



Busqué algo de información sobre la representación de América Latina en los medios de comunicación y este texto me pareció especialmente enriquecedor para la discusión mañana en el ABP. Hago un resumen de los principales puntos de al autora y dejo el enlace al final para quien quiera leer el artículo completo. El texto surgió en la "23 Conferencia y Asamblea General de AIECS/IAMCR/AIERI" en España en el 2002 y es publicado pro la Asociación Internacional de Estudios en Comunicación Social. Escrito por Rossana Reguillo. 


Resumen de los principales puntos del texto "Pensar el mundo en y desde América Latina: Desafío Intercultural y políticas de representación": 

La tesis central de la autora gira en torno a la imagen propuesta por los medios de América, la cual se construye en torno a la metáfora de “turbulencia”. De acuerdo con Reguillo la imagen proyectada por los medios de comunicación contribuye a “fortalecer la idea del peligro que constituyen para cada país, los problemas que afectan a otro” (Reguillo, 2002, p.5) y esta situación a su vez afecta directa e indirectamente los procesos de construcción de la identidad.

Una de las principales críticas desarrolladas por la autora gira en torno a la hegemonía en la representación de América Latina, ya que “el relato que nos condena a ser deudores permanentes del pensamiento metropolitano, dóciles usuarios de tecnologías o exóticos informantes. “Estar en el mundo”, es uno de los principales desafíos que habrá de enfrentar América Latina” (Reguillo, 2002)

Según la autora, el problema de la representación reside la conceptualización de los problemas y la relación de estos con el imaginario que se construye de cada país. Cuando en el espacio mediático hay referencias a lo que la autora cataloga como “países metropolitanos” se alude a procesos problemáticos específicos como por ejemplo la migración o el racismo, en cambio cuando se representan a las “periferias latinoamericanas” “se acude a la metonimia (designar una cosa con el nombre de otra como vimos en el curso de análisis del discurso) como estrategia de representación” (Reguillo, 2002). Es decir que el problema no es un problema específico sino que “condensa los “horrores” económicos, políticos o socioculturales” (Reguillo, 2002)

La autora apunta que esta situación facilita que se reduzca la complejidad de los problemas en el espacio mediático y a la vez se generalice la situación, dando una valencia negativa a la región y creando un imaginario de fatalidad, lo cual mina tanto el heteroconocimiento como el autoconocimiento.

Un concepto importante que la autora establece es el de “contaminación” el cual básicamente se refiere al proceso de generalización que propicia la expansión de los conceptos negativos sobre una nación a las naciones vecinas, situación que además acompaña procesos de desvinculación y desensibilización. Al respecto la autora expone que

“Se produce entonces la disputa por el peor horror: la mayor violencia, las peores cárceles, la clase política más corrupta, el mejor y más astuto cartel de drogas, los presidentes más patéticos. Así, “del pecado se hace virtud” y lo representado adquiere los tintes de una competencia cuyo principio estriba en la asunción de una identidad deteriorada. Los efectos de estas políticas de visibilidad son complejos y multidimensionales, pero básicamente la mitología opera así: “los latinoamericanos son (somos) esencialmente incapaces de realizar los valores de la democracia moderna, víctimas coloniales o poscoloniales de sus (nuestras) propias pasiones, los latinoamericanos son (somos) débiles política, científica y filosóficamente, lo que se traduce en “irracionales e incapaces de agencia”.

Así, la autora finaliza reflexionando sobre la interculturalidad y los procesos de identidad, e indica que existen a nivel local dispositivos de estigmatización “a través de los cuales las poblaciones latinoamericanas se reconocen a sí mismas y entre sí (el estigma, la marginalidad, la identidad deteriorada se aprenden, se hacen piel, mirada, práctica). Y por otro lado un plano más global en el que se fortalecen “los argumentos excluyentes y ratifican el temor frente a ese otro exótico e irracional ya que como dirían los críticos postcoloniales “los nativos tienen existencia únicamente en virtud del reconocimiento metropolitano”.

Particularmente me llama la atención esta cita de cierre de la autora, que creo que puede generar una discusión rica en la clase y que se relaciona con la discusión que arrastramos del último ABP:

“Si la estrategia metropolitana de la colonia fue la de infantilizar, inferiorizar a sus sometidos otros, en la llamada sociedad de la información, los dispositivos mediáticos de representación de la otredad latinoamericana dotan a la idea de inferioridad de “nuevas” metáforas y tropos que sólo contribuyen a ensanchar las asimetrías en el sistema de identidades vigente” (Reguillo, 2002)




El artículo completo lo encuentran en:
http://www.portalcomunicacion.com/bcn2002/n_eng/programme/prog_ind/PAPERS/0_ARRIBATS_PEREMAIL/PDF/rossanareguillo.pdf

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